sábado, 31 de enero de 2009

Ojala fuera invierno.

Todo sería más fácil si no hubieses dejado esos suspiros plasmados en mi ventana. Esas tardes donde una sola nube tapaba todo el cielo, una infinita nube grís. Y nosotros tapados hasta la nariz, abrazados, fundidos, enredados entre las sábanas de mi cama. Tú con tu sonrisa eterna, amable, casi delicada. Y yo quieta, inmóvil, deseando con todas las arterias de mi cuerpo que no acabe nunca el tiempo junto a tí.